Pieles reactivas
Las pieles reactivas son aquellas que presentan una respuesta exagerada e inmediata ante estímulos internos o externos que normalmente son bien tolerados por otros tipos de piel. Esta hiperreactividad se manifiesta con enrojecimiento, sensación de quemazón, picor, tirantez, descamación e intolerancia a cosméticos habituales. Los factores desencadenantes incluyen cambios de temperatura, estrés, contaminación, ciertos ingredientes cosméticos, agua calcárea, exposición solar, alteraciones hormonales y problemas de barrera cutánea. Esta condición afecta significativamente la calidad de vida y requiere cuidados específicos y delicados.
¿En qué consiste el tratamiento?
El tratamiento para pieles reactivas es un protocolo profesional especializado diseñado para calmar, desensibilizar y fortalecer la barrera cutánea dañada. Durante las sesiones, se utilizan exclusivamente técnicas suaves y no agresivas como aplicación de mascarillas calmantes, masajes delicados con maniobras descongestivas, y productos hipoalergénicos específicos con activos antiinflamatorios, calmantes y reparadores que reducen la reactividad cutánea. Este tratamiento restablece el equilibrio de la piel, refuerza las defensas naturales, disminuye la sensibilidad y proporciona confort inmediato.
Características del tratamiento
Tipos de piel: Sensible, Reactiva, Con rosácea, Intolerante, Con dermatitis
Fases del tratamiento: 5
Tipo de tratamiento: Desensibilizante, calmante y reparador de barrera cutánea
Beneficios principales
Este tratamiento profesional está especialmente indicado para calmar las rojeces e irritaciones, reducir la hiperreactividad cutánea, fortalecer la barrera protectora de la piel, aliviar la sensación de picor y quemazón, mejorar la tolerancia a cosméticos, reducir la inflamación crónica y restaurar el confort cutáneo.
Las principales sustancias activas incluyen: agua termal calmante, bisabolol antiinflamatorio, extracto de caléndula reparador, alantoína cicatrizante, niacinamida fortalecedora de barrera, ceramidas restauradoras, ácido hialurónico hidratante puro, extracto de avena coloidal, aloe vera calmante, azuleno descongestivo, pantenol reparador y prebióticos equilibrantes del microbioma cutáneo, que trabajan en sinergia para desensibilizar y proteger la piel reactiva.
El tratamiento contribuye a reducir significativamente las rojeces y la inflamación, calmar inmediatamente la piel irritada, fortalecer la función barrera, disminuir la sensibilidad a agentes externos, mejorar la tolerancia cutánea, restaurar el equilibrio del pH y la microbiota, e hidratar sin irritar. Confiere a la piel un aspecto más calmado, uniforme y saludable, con reducción visible del enrojecimiento, sensación de confort y frescor, piel más resistente y menos reactiva, textura suavizada, y una apariencia general más equilibrada y serena que permite recuperar la calidad de vida y la confianza en el cuidado facial diario.
Duración y resultados
Cada sesión tiene una duración aproximada de 60-75 minutos, con técnicas extremadamente suaves y respetuosas. El protocolo completo consta de 5 sesiones espaciadas cada 1-2 semanas para resultados óptimos. El alivio y la reducción de rojeces son perceptibles inmediatamente después de la primera sesión, con una mejora progresiva en la tolerancia y resistencia de la piel. Durante el tratamiento se evitan completamente exfoliaciones, temperaturas extremas, masajes vigorosos y cualquier técnica que pueda generar reactividad. Se recomienda complementar con rutina domiciliaria específica para pieles sensibles, evitar factores desencadenantes conocidos, y realizar sesiones de mantenimiento cada 3-4 semanas para mantener la piel desensibilizada, fortalecida y protegida a largo plazo.


